De la Comisión Nacional de Reparación y Conciliación, OEA y MAP
Director: Tony Rubio
Locutor: Nicolás Montero
Producción: Liliana Tavera
Producción de campo, edición y montaje: Julián Amaya
Sonido: Sonido Enmente
Cantadora: Etelvina Maldonado
Año: 2009
El documental "El Salado, rostro de una masacre", observado en la primera sesión de esta clase, narra, desde la perspectiva de los sobrevivientes, la forma en la que los paramilitares entraron al pueblo en febrero de 2000 y asesinaron a 61 personas. En esos tiempos de guerra, en los que Colombia estaba sumergida en una oleada de violencia, esta masacre se convirtió sin duda en un claro reflejo de lo que era el país en ese entonces, uno de los más violentos del mundo.
Como fue mencionado, este registro audiovisual expone cómo fue el ingreso de un bloque paramilitar denominado "Héroes de los Montes de María" al municipio de El Salado, localizado en el departamento de Bolívar. Durante ese mismo año los diálogos de paz entre las FARC y el gobierno llegaban a su final, mientras otros grupos como las Autodefensas o el ELN seguían con sus actos de barbarie hacia la población civil colombiana.
Algunos de los sobrevivientes de la masacre cuentan en el documental el pánico que sintieron todos los habitantes del lugar al ver que este bloque de autodefensas ingresó y empezó a asesinar a muchos de sus familiares, amigos o conocidos. Con una música tensionante, se alternan los testimonios de estas personas que lograron vivir, con imágenes en primera persona simulando el hecho. Algunos de los personajes, que en su mayoría no revelan su nombre, cuentan que en enero de ese mismo año ya habían ocurrido algunos asesinatos en el pueblo como preludio a lo que vendría días después.
La masacre duró dos días, del 18 al 20 de febrero, y de los 4000 habitantes de El Salado, la mayoría lograron escapar de las manos de las autodefensas. La cancha de fútbol del pueblo fue el lugar elegido por este grupo criminal para amedrentar a muchos y acabar, de forma cobarde, con la vida de las 61 personas inocentes. Disparos con ametralladoras en diferentes partes del cuerpo, actos de tortura que divertían a estos seres, convirtieron a la masacre de El Salado como un símbolo histórico y triste de la Colombia que nadie hubiera querido tener que ver.
Para finalizar, y como aporte a lo expuesto por los sobrevivientes, es en medio de todo satisfactorio observar la forma en la que siguieron con sus vidas. Si bien esas imágenes no se borrarán nunca de sus mentes, y es algo muy difícil de sacar de sus cabezas, pues el pueblo también parece otro, ellos lo afrontan de una forma que se podría considerar natural, siendo realistas de que tales actos de barbarie no se pueden quedar en la impunidad, más sabiendo cómo es la justicia de este país.
Para finalizar, y como aporte a lo expuesto por los sobrevivientes, es en medio de todo satisfactorio observar la forma en la que siguieron con sus vidas. Si bien esas imágenes no se borrarán nunca de sus mentes, y es algo muy difícil de sacar de sus cabezas, pues el pueblo también parece otro, ellos lo afrontan de una forma que se podría considerar natural, siendo realistas de que tales actos de barbarie no se pueden quedar en la impunidad, más sabiendo cómo es la justicia de este país.