sábado, 8 de agosto de 2015

La nueva migración

¿Es mala la migración? ¿A qué se debe que las personas se vayan de sus países de origen? ¿Cómo es la situación de los migrantes? Estas son algunas de las muchas preguntas que aparecen y que inquietan a la ciudadanía. El documental Voces de la migración, realizado por estudiantes de la carrera de Comunicación Social de la Pontificia Universidad Javeriana, busca responder a estas cuestiones a partir de lo que más puede llamar la atención del oyente: los testimonios de testigos directos y de los protagonistas de esta nueva ola migratoria que se da en Colombia.

Este documental se centra en la situación de algunos migrantes colombianos en Irlanda, un país pequeño y muy diferente a Colombia, que ha sido destino de muchos ciudadanos para darle un nuevo destino a sus vidas. Se dice que alrededor de cinco millones y medio de ciudadanos colombianos están fuera del país, distribuidos entre países norteamericanos y europeos como Estados Unidos, Canadá y España. 

"Soy de muchos lugares", "siempre migramos", "no hay retorno después de salir", "nunca volveré al mismo lugar, pues todo cambia constantemente". Estas son algunas de las opiniones que da María Margarita Echeverry, directora de esta tesis, y que fortalecen la idea de que la migración no es algo del todo malo actualmente. Migración, entendida como el movimiento de personas a través de fronteras, puede ser un concepto fuerte en el siglo XXI. Existen diferentes formas, voluntarias, forzadas, internas, económicas o por amor, entre muchas otras. 

Centrándonos en el caso colombiano, desde 1960 se ha desarrollado una "política" ciudadana - si se puede llamar así - de migración. ¿Qué puede haber causado el movimiento de colombianos de su propio país hacia otros destinos? La violencia armada, la falta de oportunidades laborales o la mala situación económica desde la década de los noventa. Este último hecho, debido a la caída del PIB colombiano en 1999, hizo que alrededor de cuatro millones de personas perdieran sus empleos y decidieran emigrar a otros países buscando una mejor situación monetaria.

Si se es migrante se deben dejar muchas cosas de lado, como la familia, las tradiciones, las costumbres, la cotidianidad colombiana. En el caso de los colombianos en Irlanda, el principal problema que manifestaron a la hora de ser migrantes es el idioma, pues como sabemos el inglés no es el mismo en todos los países que hablan esta lengua, puede ser más enredado en algunos lugares, en especial con los británicos y los australianos.

Los colombianos migrantes establecidos actualmente en Irlanda manifiestan que viven pendientes de todo lo que ocurre en el país, aunque algunos estudiantes que han viajado por gusto propio afirman que no extrañan estar en Colombia, pues la inseguridad es grande comparada con Europa, además de no tener problema alguno con la comida o el clima. "Tener pasaporte colombiano es una cruz", afirma una de las voces migrantes. La percepción de Colombia en el exterior, si bien ha mejorado bastante en los últimos años, sigue siendo la de la negra década de los ochenta, el estereotipo guerrillero y narcotraficante. Y no es solamente por parte de los irlandeses, entre los mismos colombianos hay una cierta desconfianza, poca solidaridad, como si se quisiera dejar de lado el hecho de haber nacido en el país.

Como conclusión, a partir de escuchar las tres partes de este documental se puede llegar a afirmar que Colombia es un país migratorio, pero que esto no necesariamente es malo en términos generales. Si bien el conflicto se ha transnacionalizado, y varias de las migraciones se han dado forzadamente, muchos de los migrantes lo hacen por gusto, por la idea de estudiar, explorar y conocer otras culturas diferentes a la propia, aunque eso signifique un giro de 180 grados para sus vidas.   

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