Níger es el ejemplo perfecto de lo que es una crónica, un texto detallado sobre algo en especial. En este caso Martín Caparrós, escritor argentino, es quien cuenta su experiencia personal en un país no muy conocido a nivel mundial - por lo menos para mí -, que presenta una gran cantidad de problemas, aunque lo realiza de una forma metafórica, añadiendo algunos datos de importancia a lo largo del escrito.
"El país más pobre del mundo", "último en el ránking de desarrollo a nivel mundial", "una gran extensión de tierra, casi arena en su totalidad". Estos son algunos de los detalles que nos proporciona Caparrós sobre Níger, un país africano limitante con Nigeria. Es a través de la descripción que el autor nos logra adentrar en un ambiente, un entorno de extrema pobreza, de condiciones precarias, de calor sofocante y de resequedad en sus áridas tierras.
El mal del mundo es el hombre. Este es uno de los puntos en los que más me conecté con el texto, pues hace un paralelo entre el mundo de hace nueve o diez siglos con el actual. Primero, Caparrós afirma que los principales pilares de la sociedad humana eran la cacería y la siembra, pero que las invenciones modernas fueron las causantes del deterioro del planeta y de los mismos ideales de la raza. Si había un designio de un dios, que el hombre aceptara su sumisión a la naturaleza, el hombre se encargó de romper ese vínculo con ese ser supremo, con esa idea de ser inferior y creerse ahora superior a todo. Se creó un mundo egocéntrico, una sociedad convertida para las necesidades del hombre, con una gran cantidad de desigualdades.
Retomando los datos del país, el autor expone algunas cifras importantes: existen aproximadamente ocho hijos por madre, tiene una de las tasas de mortalidad infantil más altas del mundo, solamente hay clase alta o baja, y no hay servicio de luz pública.
Sin duda alguna, Níger invita al lector a tener una conversación con el texto, una cercana armonía que se vuelve agridulce al momento de leer los datos mencionados y, en general, muchos más que dejan una sensación no del todo placentera. La crónica es para escribirla al detalle, para mantener cautivado a la persona que la lee, y en eso Martín Caparrós logra el principal objetivo: informar y captar toda la atención del lector.
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